Recientemente, el estadio El Campín fue el tema principal de una polémica que se generó por el estado de la gramilla del escenario deportivo tras el concierto que BTS llevó a cabo en Bogotá.
Fueron tales los daños del pasto que dos partidos de fútbol se tuvieron que cancelar, uno de ellos a falta de 20 minutos para que comenzaran las acciones en El Campín. Ante esa situación, la Contraloría comenzó una inspección del contrato de cumplimiento de Sencia, empresa que administra el estadio de Bogotá.
Antes de que se haga oficial, el concejal Juan David Quintero reveló que la multa que recibirá Sencia por los problemas en El Campín será de 113 millones, lo que, para el cabildante, es poco castigo.

A través de su cuenta de X, Quintero mencionó que los problemas con Sencia no son nuevos y que no es la primera vez que la empresa privada incumple con sus obligaciones, afectando considerablemente a los equipos de fútbol de la ciudad y, por ende, a sus fanáticos en la capital.
«Los funcionarios del IDRD tienen la última palabra, pero la realidad es que este contrato está mal hecho al contemplar multas IRRISORIAS, incluso por el incumplimiento de esa obligación esencial. Lo serio es que el IDRD, así como ha aceptado modificaciones de plazo y el perfil de ingeniería del proyecto, debería promover un nuevo otrosí que contemple una multa cuantiosa por este incumplimiento contractual. Sin un contrato con “dientes”, Sencia va a seguir haciendo lo que quiere. Vamos a seguir muy atentos y estar muy encima de cómo se desarrolla este proceso sancionatorio», escribió el concejal.

