De acuerdo con información divulgada por el medio The Times, la entidad rectora del fútbol internacional generó aproximadamente 3.800 millones de libras esterlinas únicamente por concepto de ventas de entradas y paquetes de hospitalidad correspondientes al Mundial de 2026 en Norteamérica. Esta cifra representa un incremento de casi cinco veces en comparación con los 697 millones de libras recaudados por los mismos motivos durante la cita orbital de Catar 2022.
El informe detalla que este repunte en la facturación forma parte de una proyección financiera global estimada en 15.000 millones de dólares (equivalentes a 11.270 millones de libras) para todo el certamen.
El aumento en los ingresos está directamente relacionado con la ampliación del torneo, el cual contó con un total de 104 partidos —40 encuentros más que en la edición previa— tras la introducción de una fase adicional de eliminación directa y un mayor número de selecciones participantes.

No obstante, este incremento en las finanzas del organismo vino acompañado de cuestionamientos por parte de agrupaciones de aficionados, como la Asociación de Aficionados al Fútbol en Inglaterra, que calificaron los precios de «escandalosos».
La implementación de tarifas dinámicas por parte de la organización permitió que los costos de los tiquetes fluctuaran en función de la demanda del mercado en lugar de mantenerse fijos. Adicionalmente, se señaló que la entidad se embolsó un porcentaje de comisión por la reventa de localidades en plataformas autorizadas.
Ante las críticas recibidas por los altos costos, el presidente de la organización, Gianni Infantino, defendió las políticas comerciales argumentando que los recursos obtenidos se destinan a financiar y apoyar el desarrollo del balompié en las 211 asociaciones miembro que conforman el organismo. El dirigente enfatizó que la institución funciona sin ánimo de lucro y que la mayor parte de las federaciones afiliadas dependen de dichas subvenciones para mantener sus actividades competitivas.

