Bogotá avanza en una estrategia ambiental que busca transformar uno de los problemas más visibles de la ciudad en una oportunidad para la infraestructura urbana. A través de un modelo de economía circular, el Distrito está convirtiendo los escombros y residuos abandonados en calles, separadores, humedales y puntos críticos en materiales reutilizables para la construcción y mantenimiento de vías y andenes.

La iniciativa tiene como principal objetivo disminuir la cantidad de residuos que llegan diariamente al relleno sanitario Doña Juana, una infraestructura que desde hace años enfrenta desafíos por su capacidad operativa y el creciente volumen de desechos generados en la capital. Según datos de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP), al relleno ingresan cerca de 5.875 toneladas de residuos cada día.
El corazón del proyecto es una planta especializada de tres hectáreas equipada con tecnología para el tratamiento de Residuos de Construcción y Demolición (RCD). Allí se reciben los materiales recolectados en operativos de limpieza y recuperación del espacio público, especialmente aquellos provenientes de puntos de arrojo clandestino.
Actualmente, la planta tiene capacidad para procesar alrededor de 350 toneladas diarias de escombros y convertirlas en agregados reciclados que pueden ser utilizados en proyectos de infraestructura urbana. Estos materiales terminan siendo empleados por la Unidad de Mantenimiento Vial para intervenir calles, andenes y otros espacios públicos de la ciudad.
El proceso incluye varias etapas técnicas. Primero se realiza la recepción y clasificación de los residuos. Posteriormente, se separan materiales reciclables como plástico y cartón. Luego, los escombros pasan por sistemas mecánicos de filtración y trituración hasta convertirse en un material granulado de alta resistencia, similar a la gravilla utilizada en obras civiles.
Las cifras muestran la magnitud del reto. Durante lo corrido de 2026, Bogotá ha recolectado más de 129.000 toneladas de residuos provenientes de puntos críticos y arrojo clandestino. De ese total, cerca de 58.000 toneladas han sido sometidas a procesos de tratamiento especializado y más de 41.800 toneladas han logrado ser valorizadas y reincorporadas al ciclo productivo mediante procesos de transformación.
Actualmente, el sistema logra recuperar aproximadamente el 33 % de los materiales recolectados. Sin embargo, la meta del Distrito es elevar esa cifra hasta el 70 %, lo que permitiría reducir significativamente la cantidad de residuos enviados a disposición final y aumentar el uso de materiales reciclados en las obras públicas de la capital.

Aunque la tecnología juega un papel fundamental, las autoridades insisten en que el éxito del proyecto depende también de la cultura ciudadana. El arrojo ilegal de escombros continúa siendo uno de los principales problemas ambientales y de espacio público en Bogotá, una situación que genera constantes quejas de los ciudadanos y afecta diferentes sectores de la ciudad.
La estrategia se suma a otros esfuerzos que Bogotá ha desarrollado en los últimos años para impulsar la economía circular y reducir la dependencia de Doña Juana. Con esta iniciativa, la administración distrital busca demostrar que los residuos de construcción no necesariamente deben convertirse en basura, sino que pueden transformarse en recursos útiles para mejorar la infraestructura urbana y reducir el impacto ambiental de la ciudad.
Balance operativo 2026
- 58.010 toneladas han sido sometidas a procesos de gestión integral y tratamiento especializado.
- 41.892 toneladas se han valorizado con éxito mediante procesos de clasificación y transformación en agregados reciclados.
- 16.178 toneladas correspondieron a rechazos derivados del propio proceso de valorización debido a la contaminación o degradación del material.
- 71.245 toneladas no pudieron ser recuperadas y requirieron disposición final en celdas autorizadas.


