El deporte colombiano está de luto por la partida de Giovanni Hernández, considerado uno de los jugadores más talentosos en la historia del microfútbol (fútbol de salón) en el país. Hernández, apodado el “Mago” por su habilidad con el balón, falleció a los 55 años en Bucaramanga luego de una prolongada lucha contra una enfermedad, según confirmaron medios deportivos y referentes del fútbol de salón nacional.
Nacido en el barrio San Cristóbal de Bucaramanga, Hernández mostró desde muy joven un talento excepcional para dominar el balón en espacios reducidos, característico del microfútbol. Su zurda, técnica depurada y capacidad para desequilibrar rivales lo convirtieron en una figura icónica de este deporte, ganándose el respeto y cariño de compañeros, rivales y aficionados.

El punto más alto de su carrera llegó en el año 2000, cuando fue pieza clave en la Selección Colombia campeona del mundo de fútbol de salón. Colombia se coronó en el Mundial de Bolivia, y Hernández se destacó como uno de los hombres más influyentes de ese equipo histórico. Además de ese título, también fue campeón sudamericano y figura en múltiples competencias internacionales que marcaron una época dorada para esta modalidad deportiva en el país.
“Giovanni era un jugador de clase mundial, un fuera de serie”, dijo el profesor Diego Morales, reconocida voz en el microfútbol colombiano. Morales subrayó la técnica, el dribling y el dominio de la pierna zurda de Hernández, comparándolo incluso con otros grandes del deporte como Jhon Jairo Pinilla, una referencia en la misma disciplina. Más allá de su rendimiento, Morales resaltó la personalidad amable y el don de gentes del “Mago”, atributos que lo hicieron querido dentro y fuera de las canchas.
Tras retirarse como jugador, Hernández no se apartó de su amado microfútbol. Se desempeñó como asistente técnico y luego entrenador, primero al lado del entrenador Jorge Cuervo en seleccionados nacionales, logrando campeonatos mundiales en 2011 y en Bielorrusia en 2015. También dirigió clubes profesionales como Bucaramanga FSC y TAZ Santander, con los que consiguió títulos importantes en el ámbito nacional.
La noticia de su muerte se difundió rápidamente en el ambiente deportivo de Colombia, generando un profundo sentimiento de tristeza entre quienes siguieron su carrera y valoraron su aporte al microfútbol. Además de su legado competitivo, Hernández dejó una huella humana marcada por la pasión por el deporte y su disposición para enseñar y compartir conocimientos con las nuevas generaciones.
Este martes, familiares, amigos y dirigentes deportivos de la región se reunieron en Bucaramanga para rendir homenaje y dar el último adiós a un hombre que no solo brilló con la pelota en los pies, sino que también representó con orgullo la esencia del fútbol de salón colombiano.
La partida de Giovanni Hernández representa más que la despedida de un campeón: es el adiós a una leyenda cuya zurda quedará por siempre en la memoria de los aficionados del deporte popular en Colombia


