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    «¿Jugarlo es delito?»: La opinión de un abogado penalista sobre el fallecimiento del jugador Jesús de Miguel en la cancha

    El experto en derecho penal analizó los límites de la responsabilidad jurídica cuando una jugada deportiva termina en un desenlace fatal para un deportista

    El fallecimiento del futbolista Jesús de Miguel a raíz de un golpe mortal recibido durante un encuentro deportivo generó un amplio debate jurídico sobre los límites de la responsabilidad penal en el deporte.

    Ante la tragedia, el abogado penalista Francisco Bernate se pronunció públicamente para aclarar que la práctica de disciplinas de contacto competitivo no constituye un delito por sí misma, aun cuando un lance de juego genere consecuencias lesivas o fatales para los atletas involucrados.

    El fallecimiento se registró horas después del impacto – crédito Tenerife

    El análisis del especialista se centró en determinar cuándo una acción propia de la competencia deportiva cruza la línea hacia el ámbito de la justicia ordinaria. Según explicó, las actividades físicas reglamentadas implican la aceptación de riesgos inherentes por parte de quienes las practican, por lo que las infracciones o jugadas fuertes que ocurren dentro del campo de juego se enmarcan usualmente dentro de la órbita disciplinaria y reglamentaria de las asociaciones deportivas, eximiendo a los deportistas de una imputación penal a menos que se compruebe una intención dolosa de causar daño.

    El caso ha reabierto la discusión en los medios y círculos legales sobre la necesidad de establecer protocolos más estrictos de protección física y sobre cómo los tribunales evalúan la delgada línea entre la culpa y el riesgo asumido al competir. Mientras las agremiaciones deportivas lamentan la pérdida del jugador, los expertos insisten en que los accidentes fatales, por dolorosos que sean para las familias y los seguidores del fútbol, responden a la dinámica de alto impacto de la disciplina y no siempre conllevan consecuencias punitivas para los rivales.

    “Que muera no cambia el juicio. Se mira la jugada como se hizo, no lo que vino después”, escribió el jurista.

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