El 19 de octubre, Salvatore Mancuso confirmó detalles sobre las reuniones celebradas en Valledupar, señalando que desde sectores del gobierno anterior se intentó instrumentalizar su situación y la de otros exjefes paramilitares en el marco de la denominada gestoría de paz.
De acuerdo con las declaraciones del exjefe paramilitar, emisarios del entonces gobierno plantearon exigencias explícitas para comprometer a reconocidos líderes de la política nacional de cara a objetivos electorales. Mancuso afirmó categóricamente que las directrices buscaban implicar a figuras clave del panorama institucional y de oposición.
“Pidieron acusar a Uribe, Vargas Lleras y De la Espriella para ganar”, sostuvo Mancuso al referirse a las solicitudes planteadas por los emisarios gubernamentales durante los encuentros conocidos públicamente como el ‘Pacto de Valledupar’.
El excomandante de las AUC indicó que las directrices exigían a los excombatientes emitir declaraciones públicas y señalamientos directos contra el expresidente Álvaro Uribe, el exvicepresidente Germán Vargas Lleras y el actual mandatario Abelardo De la Espriella. Según su versión, los emisarios insistieron en que dicha información debía hacerse pública de manera urgente.
A pesar de las condiciones e insinuaciones vinculadas a los beneficios de la paz y la permanencia en los procesos de interlocución, Mancuso aseguró que los exjefes paramilitares rechazaron de plano las pretensiones de los funcionarios.
«Ninguno de nosotros aceptó esa petición, nos negamos rotundamente a hacer señalamientos falsos o a prestarnos para esa estrategia política”, puntualizó el exjefe paramilitar, descartando que se hubiera concretado un pacto de esa naturaleza.
Las revelaciones abren un nuevo debate en el escenario político y judicial sobre los límites de los procesos de paz y el uso de los comparecientes ante la justicia transicional, mientras las instancias de control evalúan los alcances de las denuncias formuladas en torno a las reuniones sostenidas en la capital del Cesar.

