La Santa Sede confirmó que el pontífice tiene adenocarcinoma pulmonar tras una cirugía exitosa en Roma.
El estado de salud del papa León XIV generó preocupación entre los católicos de todo el mundo luego de que el Vaticano confirmara que el pontífice fue diagnosticado con un adenocarcinoma pulmonar, tras someterse a una intervención quirúrgica en el Hospital Gemelli de Roma, Italia.
El procedimiento se realizó el martes 13 de octubre y tuvo una duración aproximada de 90 minutos.
Durante la operación, los médicos extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho, con el propósito de retirar la lesión detectada previamente. Según el informe de la Santa Sede, la cirugía fue exitosa y no se registraron complicaciones.
“Tras la intervención, el papa despertó con normalidad y, después de un breve período de observación, regresó a su habitación”, informó el Vaticano en un comunicado sobre la evolución del pontífice.
El diagnóstico se conoció después de que los médicos identificaran un nódulo pulmonar durante controles rutinarios. Días antes de la cirugía, León XIV había explicado públicamente que la lesión estaba “contenida” y que había sido detectada “en una fase muy temprana”. En ese momento, no se había confirmado que se tratara de un tumor cancerígeno.
Exámenes determinarán el alcance de la enfermedad del papa
Los doctores Luigi Carbone y Stefano Margaritora explicaron que la extracción del lóbulo inferior del pulmón derecho se realizó “para asegurar que el procedimiento fue radical”, según información recogida por BBC. Sin embargo, todavía se esperaban resultados de pruebas adicionales para establecer si existen indicios de que la enfermedad se haya extendido a otras partes del organismo.
La Santa Sede ha señalado que, en términos generales, el pontífice goza de buena salud, aunque su agenda fue despejada hasta el 20 de octubre para permitirle recuperarse.
La noticia también despertó inquietud entre los integrantes de la Iglesia católica. El secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, reconoció que el diagnóstico fue inesperado: “¿Estoy preocupado? Sí, porque desde luego no me esperaba nada parecido”, afirmó ante los periodistas.
El cardenal describió la noticia como un “rayo caído del cielo”, pero destacó la serenidad que, según dijo, han observado en el pontífice y expresó confianza en su recuperación.
Por su parte, a las afueras del Hospital Gemelli, varios fieles se congregaron para manifestarle su apoyo y elevar oraciones por su salud.


