El presidente Gustavo Petro respondió a las declaraciones del vicepresidente electo José Manuel Restrepo, quien aseguró que el Gobierno saliente dejará una “herencia maldita” para la próxima administración. El mandatario rechazó las críticas y defendió el balance de su gestión, afirmando que sus detractores “invierten la realidad” al desconocer los resultados sociales alcanzados durante los últimos cuatro años.
La controversia se produjo en medio del proceso oficial de empalme entre el Gobierno de Petro y el equipo del presidente electo, Abelardo de la Espriella, encabezado por Restrepo. El exministro de Hacienda ha sostenido que la administración saliente deja un panorama fiscal complejo y ha advertido sobre presuntas inconsistencias en la información entregada por diferentes entidades del Estado.
Entre los principales cuestionamientos del vicepresidente electo se encuentra el manejo de las finanzas públicas. Restrepo aseguró que el equipo de transición encontró “cifras maquilladas y preocupaciones”, especialmente relacionadas con el déficit fiscal y obligaciones que, según él, no habrían sido reconocidas oficialmente, como algunas deudas del sistema de salud y del sector energético. También señaló que el país enfrenta desafíos importantes en materia de inflación, deuda pública y crecimiento económico.
Frente a estas afirmaciones, Petro utilizó su cuenta de X para defender la gestión de su Gobierno. El mandatario aseguró que toda la información presentada por su administración proviene del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) y que la metodología empleada para consolidar los datos es la misma que se utilizó durante el gobierno de Iván Duque, cuando Restrepo ocupó el Ministerio de Hacienda.
“No les gustan los números porque saben a esta altura que mi Gobierno superó las metas sociales”, escribió el jefe de Estado. Además, expresó su deseo de que la próxima administración logre mejorar los indicadores alcanzados durante su mandato.
En otra publicación, Petro fue más allá y cuestionó directamente el discurso del equipo entrante. Según el presidente, hablar de una “herencia maldita” constituye un intento por desconocer los avances registrados en indicadores sociales y económicos durante su administración.
“Invierten la realidad”, escribió el mandatario, al sostener que las críticas buscan deslegitimar los resultados obtenidos por su Gobierno en materia de reducción de pobreza, cumplimiento de metas sociales y ejecución de políticas públicas.

Las diferencias entre ambas partes se presentan en un momento clave para el proceso de transición presidencial. Mientras el Gobierno entrante insiste en la necesidad de un empalme “ordenado, auditado, verificable y público”, el Ejecutivo saliente sostiene que la información entregada cumple con los estándares legales y metodológicos establecidos para este tipo de procesos.


