A través de un crudo pronunciamiento, la Mesa Humanitaria y de Construcción de Paz del Catatumbo denunció durante este fin de semana la crisis humanitaria por cuenta de la escalada violenta vivida desde hace meses y con mayor impacto en los municipios de Sardinata, Tibú, Gabarra y El Carmen, en Norte de Santander.
Esta Mesa, conformada por comunidades del Catatumbo, organismos regionales y nacionales y oenegés, manifestó además la expansión de grupos armados ilegales en esta subregión, como el Frente 33 de las disidencias, y el ELN; así como la incursión de nuevos actores que agudizan el conflicto. De acuerdo con el más reciente reporte, se han presentado intensos combates y ataques con drones cargados de explosivos, hechos que generan riesgos para la vida de las comunidades que viven en estos municipios, así como hechos victimizantes como confinamiento.
A esta situación se suman presuntas desapariciones forzadas y retenciones de personas en zonas rurales de Tibú como Campo Dos, Kilómetro 25 y La Gabarra, donde 100 civiles habrían sido retenidos de acuerdo con reportes conocidos por la Mesa Humanitaria. Además, se tiene conocimiento de hechos como asesinatos selectivos, desplazamiento masivo, siembra de minas antipersona, reclutamiento forzado y amenazas a líderes sociales.
La situación es más crítica si se tiene en cuenta, además de todo lo anterior, que el despliegue del ELN y el Frente 33, así como la inclusión de nuevos actores armados a las confrontaciones, pone en riesgo a las comunidades y territorios de más municipios de Norte de Santander, como Ocaña y Concepción.
«Nos preocupa el sostenimiento de las confrontaciones desde hace ya 21 meses. Es una situación de degradación de la guerra y de afectación humanitaria que se sostiene en el tiempo, y que hasta el momento, a pesar de las mismas propuestas y llamamientos hechos desde la sociedad sobre respetar unos mínimos humanitarios, en este momento pareciera que se hubiera olvidado esos mínimos», explica a este medio Lina Mejía, coordinadora de derechos humanos y derecho internacional humanitario de la ONG Vivamos Humanos.
De ahí el llamado urgente de la Mesa Humanitaria a los actores armados que están presentes en la región para respetar «de manera irrestricta» el derecho internacional humanitario y no poner en medio de las confrontaciones a la población civil. «Reafirmamos la necesidad de la promoción de las acciones humanitarias, así como la necesidad de reconocimiento y materialización de los mínimos humanitarios para el Catatumbo como exigencia mínima para la humanización del conflicto armado», expresaron desde la Mesa Humanitaria.

